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Los #videojuegos, la «mayor plataforma de publicidad del mundo»

Los #videojuegos, la «mayor plataforma de publicidad del mundo»

En el capítulo 15 Millones de Méritos de Black Mirror, la Humanidad se veía confinada a una serie de cubículos que emitían programación televisiva y publicitaria de forma casi constante. Llegado a un punto Bing, el protagonista, inicia una alarma al negarse a ver un anuncio. Esto es algo con lo que 4chan ha bromeado en otras ocasiones y, aunque no nos enfrentamos de forma inmediata a ese futuro, el vicepresidente de soluciones mediáticas en la división móvil de Electronic Arts, Dave Madden, ha hecho un buen trabajo a la hora de mostrar en la Global Mobile Internet Conference de San Francisco (via VentureBeat) que nos acercamos a algo parecido. Tal y como él ha declarado, los videojuegos móviles serán la “mayor plataforma de publicidad del mundo”.

El mercado freemium es uno problemático con sus ballenas y sus nanométricas posibilidades de sobrevivir; la industria busca nuevas formas de recaudar dinero y la publicidad es una de las más evidentes. De hecho el infame Flappy Bird ganaba dinero precisamente a través los anuncios, así que alguien debe haberse fijado y pensado que, en vez de molestar a la gente con micropagos, quizá sea mejor molestarles con publicidad. “Los anuncios se están alejando de la televisión porque es una experiencia molesta y que corta”, explica Madden. No hay nada peor que estar viendo tranquilamente una serie o las noticias y que de pronto interrumpan durante seis minutos, 45 segundos tu visionado para poner un puñado de anuncios. Es uno de los motivos por los que ahora llevo mi móvil a todas partes para ver YouTube. Según Madden, la publicidad de los móviles es mejor porque es directa, localiza al consumidor y le habla en términos que él entiende, con productos que a él le interesan.

Volviendo a mi experiencia con YouTube, un anuncio es un anuncio. Lo quitaré en cuanto pueda me pongan lo que me pongan. Pero quizá sea sólo yo el que opine esto. “Los usuarios lo adoran. Los datos no mienten”, asegura Madden. “El dinero se va a los móviles, donde el anuncio tiene targets y es bienvenido. Los primeros beneficiados son Twitter y Facebook, que ahora saben cómo ver los targets para los anuncios”. Él habla sobre cómo la publicidad podría integrarse en los videojuegos y no sólo ofrecer productos que puedan interesar al jugador sino también formar parte de la experiencia lúdica. Un ejemplo que él pone es ver un anuncio para conseguir créditos de juego, algo que Ahsley Higgins, manager de anuncios en SEGA, apoya. “Seguimos contando con las compras in-app para la mayoría de la monetización, pero los vídeos de recompensa son una opción de los usuarios y a los jugadores les gustan. Sacan una experiencia positiva de conectar con la publicidad”.

Ay.

La idea de los juegos como un servicio, como algo que se consume y se tira en un ciclo de venta constante, de nuevos productos, add-ons y versiones, es una con la que no me siento muy cómodo. Ver un anuncio a cambio de dinero de juego puede ser más cómodo que pagar por ese mismo dinero, pero sigue siendo algo que se interpone en la experiencia, mecaniza el proceso y te saca de esa ambientación e interacción que hace única al videojuego. De pronto no eres un soldado, un caballero, un aventurero; eres un pardillo sosteniendo una tablet mientras ve un teaser de la secuela del título que sostiene entre las manos para así conseguir más créditos y poder comprar ese nuevo arma mal calibrada. Incluso si la publicidad se integra como hiciera en Flappy Bird seguiría siendo un atentado visual contra la interfaz de juego, interponiéndose en el camino de la información visual.

Desgraciadamente no es algo que podamos detener. “Está ocurriendo, las marcas lo están aplicando”, dice Madden. Quizá la gente esté dispuesta a aceptarlo porque, repito, es mucho más cómodo esperar a que termine un anuncio que tener que abrir la cartera, pero estamos cambiando males mayores por menores. El que las microtransacciones sean una mala opción no significa que la publicidad sea una buena. En su día recuerdo haber visto juegos como Burnout 3 o Rainbow Six: Vegas que integraban publicidad dentro de su propio universo, pero era algo más natural, product placement. Veías un cartel dentro del juego y resultaba que era de algo real, quizá un videojuego, quizá una marca de snacks. Si estamos hablando de males menores prefiero los contratos publicitarios entre Montain Dew y Halo, Taco Bell y PlayStation 4. Al menos eso no se interpone en mi experiencia.

Pero esto no es algo que dependa de mí. Será el público el que decida si este es el futuro del freemium. “Los videojuegos acabarán siendo la mayor plataforma de anuncios en el mundo porque el número de dispositivos en las manos de la gente superará el número de televisiones disponibles”, dice Madden. “Puede que no ocurra de la noche a la mañana, pero dentro de diez años la publicidad móvil será la mayor plataforma publicitaria en el mundo de los videojuegos”. Me entristece oír esto, ver un medio que todavía no es consciente de sus propias posibilidades convertirse en un subproducto de la publicidad. Lo peor de todo es que puede dañar todavía más el espacio móvil a la hora de desprestigiarlo y pintarlo como esa área sin futuro, sin calidad ni dignidad. Quizá se coman a las consolas, quizás no, pero aún no hemos visto todo lo que pueden hacer los smartphones en lo que a videojuegos se refiere. Y la publicidad va a dificultar que eso ocurra.

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